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Hablar de Inversiones también implica
hablar de costos, y la tendencia natural, es a confundirlos como una misma
cosa. No obstante, son dos cosas diferentes; con connotaciones diferentes.
Nuestros “dirigentes” tienden a manejar una errada concepción
de lo que es una inversión, al no separar claramente estos dos
componentes de la inversión, así mismo tienden a vender
la idea de que vistas las ventajas comparativas que el país posee
(debido a sus abundantes recursos naturales) somos un país relativamente
barato para hacer inversiones.
No cabe la menor duda del inmenso potencial que el pais posee, pero esta
totalmente alejado de la realidad, pensar que esto es suficiente para
atraer las tan necesitadas inversiones extranjeras.
La última década (Que fue absolutamente desperdiciada) se
ha caracterizado por una disminución constante de los flujos de
capitales para inversión, debido en gran parte a los altísimos
costos transaccionales a los que estos capitales han sido sometidos, aunado,
por supuesto, a la cada vez más creciente inestabilidad política
y a la incertidumbre que el actual marco legal genera.
Esto nos lleva a preguntarnos: ¿Que hacer para corregir esta situación?
No hay duda de que para corregir esta situación necesitamos de
la disposición, la buena fe, el conocimiento y la actitud positiva
de los dirigentes políticos y de los partidos que nos representan
en el congreso, en relación a estos aspectos, además de
dotar al país de un marco legal justo y estable, unas reglas del
juego claras, una política fiscal y monetaria coherente y orientada
a posibilitar un desarrollo sustentable. Todas ellas, condiciones necesarias,
pero insuficientes, si no se atacan, urgentemente, y en profundidad otros
aspectos, llamémoslos “Micro”, pero no por ello de
menor importancia, representados; por un sector publico distorsionado,
lleno de trabas administrativas y burocráticas, poco preparado
y peor motivado. Lo cual impacta negativamente y en gran magnitud cualquier
posibilidad de inversión; Foránea y/o nacional. En consecuencia
se hace imperativo incorporar al sector educativo y universitario a la
labor de identificación de las áreas a desarrollar y a la
preparación de los contingentes laborales necesarios.
Señalemos algunos de estos costos transaccionales, que en condiciones
normales, serian parte del costo Standard de inversión para la
creación de una empresa y/o industria en nuestro país:
1.- Permisología
2.- Costos de los servicios.
3.- Costo de seguridad- Inseguridad
4.- Costos asociados a arreglos político institucionales
5.- Costos laborales.
6.- Costos Fiscales.
7.- Costos Judiciales
Todos estos costos regulares, tienen en nuestro país un costo
asociado, representados en erogaciones no registrables contablemente,
a las que se les debe dar alguna justificación y que son necesarias
si se quiere llevar adelante un proyecto cualquiera.
Estos excesivos costos transaccionales son una de las causas responsables
por las que nuestros países no han podido insertarse o incorporarse
apropiadamente al proceso de globalización.
Los problemas asociados a los costos transaccionales, generan un efecto
multiplicador que alerta y aleja a los inversionistas; sean nacionales,
o extranjeros. Así mismo, las empresas que a pesar de estos inconvenientes
logran instalarse, ven afectados sus niveles operativos y, dependiendo
del grado de dificultad pueden llegar hasta el punto de abandonar el país.
|Es por esto, que cualquier proyecto de inversión, toma en cuenta
el impacto que estos costos transaccionales tienen, independientemente,
de las ventajas que el país ofrezca.
En el año 2001 Pricewater realizo un estudio entre 35 países
en el que se indica que Venezuela debe pagar un 7,12 % en el costo de
captación de financiamiento, POR CONCEPTO DE FALTA DE TRANSPARENCIA.
Durante la ultima década, no han habido en Venezuela Inversiones
Extranjeras Directas (IED) significativas, salvo en los años 1992
y 1998, años ambos, caracterizados o coincidentes con procesos
de privatización y cierta apertura comercial... Esta situación
de des inversión, se ha incrementado hasta niveles alarmantes,
a partir del año 1999, con la salvedad del sector de las comunicaciones
que ha crecido sostenidamente desde 1995.
Al mismo tiempo la inversión privada nacional ha venido declinando
durante los últimos 15 años, quizá, debido a los
profundos problemas fiscales, a la inestabilidad política, a la
falta de transparencia, a la inseguridad jurídica y a la volatilidad
cambiaria, que ha obligado a los agentes económicos a refugiarse
en divisas extranjeras para protegerse. Esta falta de inversión,
también evidencia que no hay suficientes ahorros destinados a proyectos
productivos creadores a su vez de fuentes de trabajo estables. Haciendo
cada vez, mas vulnerable la ya golpeada economía del país.
La inversión privada y la generación de riqueza, son causa
efecto - - Efecto causa, y son, además, pivote fundamental para
el desarrollo de una economía sana y productiva.
Amanecerá y veremos.
Romulo E Lander Hoffmann
04-04-04
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