POLíTICA
Votar para Restaurar nuestros derechos



 

 

 

Una de las primeras y principales tareas del Presidente Capriles será la restauración de los derechos individuales y de las libertades por ahora conculcadas por quien hoy nos desgobierna y que son las bases de cualquier sistema que se precie de democrático, o de socialista (lo que implica una supuesta amplia base de participación social). La libertad de expresión es una de ellas y el voto es la mayor expresión de libertad. El modelo en si, no importa. Importan sí los resultados que brinde a sus ciudadanos.

Las libertades de información, acción, reunión, discrepancia y pensamiento, son esenciales para el funcionamiento de una democracia plena y participativa, y muy especialmente en lo que a la participación publica en la toma de decisiones se refiere; dado que de no contar con un acceso libre y expedito a todo tipo de información (única manera de contrastar ideas y posiciones) no habrá manera de formar y expresar las opiniones individuales enmarcadas dentro del contexto que cada quien escoja.

Esto lo sabe el próximo presidente Henrique Capriles, lo honrará y lo promoverá en provecho de todos los integrantes de nuestra sociedad civil
La verdadera libertad de expresión, como la que propugna Henrique Capriles, es inherente a la dignidad individual y esencial para la participación plena y la exigencia de rendición de cuentas de los actores políticos, sean estos quienes fueren. Usualmente, limitar la libertad de expresión en cualquier forma y en cualquier tipo de régimen político va de la mano con otras violaciones de los derechos individuales y colectivos como por ejemplo el de libre asociación y/o reunión.

Al mismo tiempo, la libertad de expresión ejercida a plenitud es la mejor manera de hacer presión sobre los monopolios de los medios globales y/o medios independientes.

La libertad de expresión es un derecho que debemos promover al máximo dado el decisivo papel que esta juega sobre la democracia. No es importante, en lo absoluto, de que lado del espectro político nos encontremos, lo verdaderamente importante es tener libertad plena para expresarnos sin temor a ser coersionados de forma alguna.

La intolerancia, el odio entre grupos, aunque podrían ser reclamados por algunos grupos como muestra de libertad de expresión, deberían ser totalmente restringidos y para ellos son absolutamente necesarios los medios de comunicación, y especialmente los medios masivos como lo son la radio y la televisión.

Para ejercer la libertad de expresión, todos los espectros políticos deben y necesitan de estos medios para poder expresarse y comunicar sus respectivas ideas y filosofías para que la sociedad en su conjunto pueda apreciarlas, compararlas y asumirlas, o no, como propias.

Creo profundamente que formas extremas de apología de odio deberían ser prohibidas y mas específicamente, debería ser el estado mismo quien debería de abstenerse totalmente de practicarla.

Lo mismo aplica para todas las tendencias que difieran del gobierno. Debemos ser más positivos y proactivos en lo que a la reintegración de nuestra sociedad se refiere.

Frecuentemente he sostenido que como actores de este doloroso proceso en el que estamos envueltos desde hace unos 20 años, habíamos visto siempre los toros desde la barrera cual espectadores de una tragicomedia, ignorando que somos sus principales actores. Esperanzados, nos sentamos a ver ideas palabras e imágenes que nos salvaran de un feroz enemigo, que llegado de otro planeta, vino para destruir nuestro idílico país.

Para muchos, mientras más nos hablan de los cambios mas idealizamos nuestro pasado y los otros, aferrados a nuevos líderes, mas se dedican satánizar lo vivido. En ambos bandos estamos como el perro confundido que corre despavorido asustado por su propia cola.

Queríamos cambios, sabíamos que necesitábamos cambios, pero fuimos incapaces de sentarnos a construir honestamente y comunitariamente esos cambios.

Como la protagonista de la película Lo que el viento se llevo decíamos “mañana será otro día”. Por eso una vez mas el cambio quedo en manos del más audaz y ladino y no en las del mas adecuado.

Para que haya cambio hay que introducir factores distintos. Debemos de sentarnos a construir juntos el país que queremos verdaderamente convencidos de que si no lo hacemos, será imposible lograr una patria incluyente donde quepamos, en paz, todos.

Solo con la participación de todos la historia será otra, y no mas repetición del pasado.

Basta de quitar un partido para poner el otro y quitar un hombre para poner a otro, de jugar solo a ganador, de aceptar lo mediocre como bueno.
Así como el comunismo tiene como estrategia el forzar la lucha de clases y la definición de contrarios, los demócratas tenemos que diseñar estrategias que busquen el concurso y la unión de todos, lo cual no es poca cosa. Para eso, es imprescindible no continuar en la discusión sobre los trapos rojos que a diario nos enseñan.

Por eso, una Venezuela de todos, solo la podremos conseguir alejados de líderes únicos y de partidos y colores únicos. Todos tenemos un pedacito de verdad que tenemos que contrastar con los demás, honestamente y con amor por ese ser humano que sufre en cada uno de nosotros pero que es capaz de las mayores proezas cuando lo mueve esa fuerza inconmensurable que es la unión.

Venezuela será para todos, SOLO, cuando su reconstrucción sea hecha por todos y Henrique Capriles es el mejor exponente de esa unión. Acompañémoslo el próximo 07 de octubre y ayudémoslo a construir ese camino que tanto necesitamos.

Amanecera y Veremos

http://www.romulolander.com

 

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