ECONOMíA

     Repercusiones De La Política Fiscal En Venezuela



Para que en cualquier modelo económico se produzca un crecimiento, con desarrollo que sea armónico y sustentable en el tiempo; las políticas de administración fiscal, monetaria, cambiaria y de capital, deben de ser en todo momento coherentes y el horizonte temporal deberá ser establecido en un marco dentro del cual se organicen las estrategias macroeconómicas y de gasto público. Las políticas fiscales como parte de la política económica de un país, forman parte inseparable del resultado que ese país obtendrá.

En Venezuela, la política fiscal, tomó singular importancia en la medida en que la misma fue desarrollándose tanto en conocimiento como en implementación. Aceptando el hecho de que las políticas fiscales fueron sometidas a avances y retrocesos dependiendo de la corriente ideológica de turno, e inclusive dependiendo de las presiones políticas que se presentaron con bastante frecuencia en este periodo de tiempo mas como estrategia de conseguir prebendas que como herramienta para el desarrollo y bienestar de la nación y mas recientemente exclusivamente como arma para cimentar este mal llamado proyecto revolucionario al que nos ha obligado el gobierno

Venezuela, al igual que la mayoría de los países Latinoamericanos, a partir de los años sesenta, se vio influenciada, e involucrada en y por las directrices de la CEPAL organismo que anteponía el crecimiento hacia adentro, vía sustitución de importaciones, a el desarrollo de los países. Termino (desarrollo) que a diferencia del crecimiento implica evolución real del conjunto social en términos de calidad de vida y no solo en términos estadísticos.

La política fiscal y es un error común, no solo involucra o implica el tratamiento impositivo, es también una política económica que usa el gasto público y los impuestos como variables de control para asegurar y mantener la estabilidad económica (generando déficit o superávit según convenga). Por lo tanto, es una política en la que el Estado participa activamente.

Para esta participación el estado se vale de múltiples mecanismos que le ayudan a controlar y a asegurar el éxito de su estrategia “política”.

Dos de los mecanismos de control son: Variación del gasto público y
Variación de los impuestos.

De los dos, es más importante el control de la inversión pública.

El Gasto público (inversión pública) podemos definirlo como el dinero que gasta el estado en pagar los proyectos públicos, como carreteras y otras obras de infraestructura. Además del conjunto de gastos realizados por el gobierno en educación, salud, programas sociales, defensa, gastos de mantenimiento de sus empleados, bienes y servicios para el Estado.

Impuestos: Los impuestos son cargas obligatorias que las personas y/o empresas tienen que pagar para financiar al estado.

Tipos de política fiscal: Puede ser expansiva o restrictiva:

Política fiscal expansiva: cuando el objetivo es estimular la demanda agregada, especialmente cuando la economía está atravesando un período de recesión y necesita un impulso para expandirse. Como resultado se tiende al déficit o incluso puede provocar inflación. Este ha sido el caso de Venezuela los últimos 10 años en los que el gobierno ha utilizado el gasto público (ineficiente y no reproductivo) como motor de la economía.

Política fiscal restrictiva
: cuando el objetivo es frenar la demanda agregada, por ejemplo cuando la economía está en un período de excesiva expansión y tiene necesidad de frenarse por la excesiva inflación que está creando. Como resultado se tiende al superávit.

Las políticas fiscales deben contribuir a mejorar la cohesión social, y deberían basarse en un reparto de la carga tributaria socialmente equitativo, más no igualitario, deberían estar soportadas en un gasto público cuya gestión sea eficiente, permitiendo en consecuencia servicios públicos de alta calidad que en consecuencia promueva la aceptación del pago impositivo. Obviamente, la política fiscal debe ser eficiente y transparente de cara a los actores económicos y a la sociedad civil.

Una política fiscal coherente, partiendo de un proyecto de país político, debe de involucrar a todos los actores que de una manera u otra puedan incidir sobre su resultado.

Podemos concluir sin lugar a dudas que en Venezuela después de mas de 950.000 millones de dólares que han ingresado los últimos 11 años, la política fiscal del gobierno, ha sido una colcha de retazos que ha ido variando mas en la medida de las necesidades del gobierno, que en las de la nación, ha carecido de coherencia, continuidad y sobre todo de metas claras que generen crecimiento económico con desarrollo. Mas por el contrario, ha resultado en el mayor fiasco al que nos hemos enfrenado y al desperdicio de la mayor y nunca repetible oportunidad de darle a todos nuestros ciudadanos las condiciones de vida y desarrollo que nos merecemos, sobre todo, sin necesidad alguna de quitarle a los ricos para dárselo a los pobres. Porque en realidad, aquí el rico, es el ESTADO.

Amanecerá y veremos.

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