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Las innumerables empresas que han sido expoliadas en los últimos
anos por el Estado, en su mayoría si no en su totalidad, generan
inmensas pérdidas que son asumidas por el gobierno, (ejemplos
insignia de esta situación estan representados en Banco Industrial
y Electricidad de Caracas) En uno ha tenido que reponer capital en mas
de una oportunidad, en la otra, me remito a sus resultados operativos.
Se hace imprescindible “devolver” estas empresas al sector
privado -preferiblemente nacionales- y de haber nuevos inversores Nacionales
y/o extranjeros, asignárlas por licitaciones publicas, en las
que sea mandatario la demostración del origen de sus capitales.
Dando así, en igualdad de condiciones, oportunidad al sector
privado de invertir en las áreas en las que decidan arriesgar
sus capitales.
Para ello, el gobierno deberá determinar la modalidad de inversión
y/o de asociación para evitar exacerbar sentimientos “nacionalis-toides”.
Para refundar la economía del país; que hoy día
gracias a la ola de estatizaciones (expoliaciones) durante los 12 años
de mandato (sic) de Hugo Chávez, importa desde las caraotas hasta
la sal con que cocinamos, pasando por la electricidad para hacerlas,
es imprescindible asumir un nuevo modelo de desarrollo cuya “política
económica”, partiendo de supuestos lo suficientemente buenos,
dé preferencia a aquellas áreas en las que el país
tenga VERDERAS ventajas comparativas.
Hoy en Venezuela importamos rubros que antaño eran súper
habitarios, fincas que eran centros de excelencia y modelos de producción
agrícola fueron expoliados y se han vuelto improductivos, o han
sido abandonados.
Para recuperar nuestra economía debemos de implementar un modelo
económico más pragmático y ecléctico, que
suponga una verdadera aproximación a nuestra realidad económica
que no implique un simple método de asignación de recursos.
Debemos implementar una estrategia que entre otras posibilidades inserte
la variable de reconversión de deuda en la recuperación
operativa de las empresas publicas susceptibles de ser reprivatizadas.
Esta estrategia también podría ser utilizada en determinados
sectores de la economía privada que han sido abandonados por
su anteriores propietarios pero cuyas las plantas físicas aun
existan. Llegado el momento habrá que establecerlo.
La devolución, venta o reconversión, lo mas inmediatamente
posible, de todas aquellas empresas privadas; de capital nacional o
extranjero puede apuntalarse con una serie de beneficios e incentivos
fiscales que faciliten su traspaso y recuperación y que las vuelva
apetecibles a los inversores.
Acudiendo al mecanismo de la concertación, es de suma importancia
hacer entender a los ciudadanos, a los empresarios Nacionales y extranjeros
que inviertan en el país, que de ninguna manera se volverá
a caer en el esquema proteccionista del pasado. Para ello el Estado
debe desarrollar políticas puntuales que les permita competir
con los productos importados en igualdad de condiciones y en aquellos
rubros, que no son pocos, donde tengamos ventajas reales comparativas
implementar una estrategia de incentivos transaccionales y fiscales
que facilite su exportación y posicionamiento en los mercados
internacionales.
Para coadyuvar al éxito del proceso de (re)privatizaciones se
podría contemplar la concurrencia de los trabajadores a la composición
accionária vía pasivo laboral o la venta accionária
preferencial directa, en condiciones ventajosas si el trabajador lo
deseare intervenir en el; proceso. De esta manera se aseguraría
una mejora notable en la productividad de las empresas y un acercamiento
al escabroso concepto de responsabilidad social. El cual por cierto
no es competencia exclusiva de las empresas privadas o del Estado, también
lo es de los trabajadores y esto no lo han comprendido así ningunas
de las partes.
Amanecerá y Veremos.
Rómulo E. Lander Hoffmann
Jul. 2011
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